El ser humano crea cultura a través de sus acciones cotidianas, de sus formas de pensar, de sentir y de actuar.

La lengua que se habla, las creencias religiosas, la ideología, el arte y lo que se come, así como el proceso de elaboración de los alimentos, son formas de expresión de la cultura. Este conjunto de sabores y experiencias se trasmiten de generación en generación por diferentes medios, los niños aprenden de los adultos, los adultos de los ancianos. Se aprende de lo que se escucha, de lo que se vive, de lo que se lee, de lo que se ve y experimenta en la convivencia diaria, esto implica, entre otras muchas cosas, la influencia de grupos sociales con los que se establece contacto. Es así como, a grandes rasgos, se heredan y manifiestan las fiestas y tradiciones en una comunidad grande o pequeña.